Amigas con trastornos opuestos buscan apoyo la una en la otra

diciembre 8, 2017

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Las estudiantes de último año de la Escuela Secundaria Cypress Springs Yolanda Pedraza (izquierda) y Vanessa Aristizabal no solo son amigas sino un sistema de apoyo entre ellas. Aristizabal recibió el diagnóstico de hipoglucemia hace 16 años, una condición en la que el cuerpo produce demasiada insulina, lo que provoca niveles bajos de azúcar en sangre. Pedraza recibió su diagnóstico el 10 de noviembre cuando tuvo que ir de urgencia al hospital. (Fotografía de Yolanda Pedraza, Escuela Secundaria Cypress Springs)

Por Yolanda Pedraza, Escuela Secundaria Cypress Springs

8 de diciembre de 2017—La vida como estudiante de escuela secundaria puede ser difícil, especialmente cuando uno toma clases de universidad desde el primer año, como es el caso de las estudiantes del último año Vanessa Aristizabal y Yolanda Pedraza.

Incluso puede ser más difícil con trastornos como hipoglucemia y diabetes.

La mayoría de las personas han oído acerca de la diabetes; el cuerpo deja de producir insulina o se vuelve resistente a esta debido a un motivo genético y a otros factores que los científicos aún tienen que descubrir. La hipoglucemia, sin embargo, es lo opuesto: el cuerpo produce demasiada insulina, lo que provoca niveles bajos de azúcar en sangre. Ambos son trastornos incurables que amenazan la vida.

Aristizabal ha vivido con su diagnóstico de hipoglucemia durante más de 16 años. Se le diagnosticó al año de edad cuando tuvo que ser llevada a la sala de emergencias debido a una convulsión causada por su nivel bajo de azúcar en sangre en el momento, lo que hizo que quedara internada en la unidad de cuidados intensivos.

“La habíamos llevado al médico con anterioridad porque tenía estos trances de tanto en tanto y pensamos que serían convulsiones”, contó Monica Piedrahita, la mamá de Aristizabal. “La enviaron a casa con medicamentos para la gripe porque el médico no pensó en controlar los niveles de azúcar en sangre. Pareció que se mejoraba por un tiempo, pero después de un mes, tuvo otra convulsión. La llevamos a la sala de emergencia, y su nivel de azúcar en sangre estaba en 40 cuando debía estar por encima de 70”.

Aristizabal no permite que su diagnóstico le impida hacer lo que quiere. Ha participado de una banda por casi siete años, incluida una banda de música, lo que requiere que los estudiantes estén al aire libre al sol haciendo ejercicios rigurosos. Esto por lo general incluye actuar en el entretiempo de los partidos de fútbol americano y no poder volver a casa hasta las 11 p. m. o alrededor de esa hora. Esto conlleva la responsabilidad de no permitir que su nivel de azúcar en sangre baje demasiado, especialmente con todo el ejercicio y la transpiración que generalmente suceden incluso después de que la temporada de la banda de música termina.

“Tengo que comer constantemente pequeños bocadillos durante el día para mantener los niveles altos”, aclaró Aristizabal. “Incluso en casa, tengo que comer en un cierto horario todos los días, incluidos los fines de semana. Si no, me siento tambaleante, la parte trasera del cuello comienza a transpirar y puedo llegar a desmayarme, y eso significa un glucagón”.

Glucagón es un tratamiento inyectable de emergencia que Aristizabal y Pedraza usan en caso de que sus niveles bajen demasiado, lo que puede hacerlas perder la consciencia. 

Mientras que Aristizabal recibió su diagnóstico hace 16 años, el diagnóstico de hipoglucemia de Pedraza es más reciente. Le diagnosticaron diabetes el 10 de noviembre después de haber tenido que ir a la sala de emergencias debido a una llamada del médico, a quien había consultado durante la semana.

Pedraza tenía cetoacidosis diabética (DKA), una etapa en la que el cuerpo comienza a consumir grasa que estaba almacenada debido a que la falta de insulina no permitía que los alimentos que ingería se transformaran en la energía y los nutrientes que necesitaba para sobrevivir. Esto también la llevó a la unidad de cuidados intensivos por un tiempo prolongado.

Al igual que el caso de Aristizabal, la visita a la sala de emergencias y la estancia en la unidad de cuidados intensivos de Pedraza también podrían haberse evitado. La visita inicial recibió el diagnóstico incorrecto de un ataque de pánico.

“Ella (la pediatra de atención primaria de Pedraza) ni siquiera la tocó”, contó Rocio Garcia, la mamá de Pedraza. “No pidió análisis ni nada. Solo le hizo algunas preguntas y la envió a casa con su diagnóstico de experto de un ataque de pánico. Por suerte, la llevamos a una clínica de hispanos al día siguiente, y lo primero que hicieron, de hecho, fue sacarle sangre y enviarla a analizar.

“Dos días más tarde, me llamaron de la clínica y me dijeron que la llevara a la sala de emergencias porque sus niveles de azúcar estaban peligrosamente altos. No hubiera vivido una semana más”.

Pedraza ya vive las dificultades de la diabetes: análisis de sangre, calcular la dosis de insulina para las inyecciones, sumar los carbohidratos y medir cada porción con cucharaditas para cada comida, despertarse a las 2 a. m. para hacerse otro análisis de sangre y asegurarse de que su nivel de azúcar tampoco baje demasiado.

“La T1D (diabetes tipo 1) no es solo nivel alto de azúcar en sangre e inyecciones de insulina antes de cada comida, también es que los niveles de azúcar en sangre se vuelvan locos en cualquier momento”, cuenta. “A una hora, puedo tener un nivel normal y a la hora siguiente puede estar demasiado alto de nuevo o demasiado bajo. Aún no me doy cuenta de la diferencia entre los tres estados, pero mi cuerpo está acostumbrado a un nivel alto entonces me siento con en un nivel bajo ahora. Es confuso”.

Durante todo esto, Aristizabal y Pedraza han permanecido fuertes. No han permitido que sus trastornos se lleven lo mejor de ellas. Ambas están en el 10 por ciento superior de sus clases y sacan calificaciones A y B. Aristizabal tiene planeado ir con su hermano mayor a la Universidad de Texas A&M para estudiar veterinaria. Pedraza tiene planeado entrar a la Universidad de Houston para estudiar periodismo.

“Ahora la estoy ayudando”, declaró Aristizabal. “Esto es todo nuevo para ella, así que intento responderle todas las preguntas que tiene, aunque sea de la parte de nivel bajo”.

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